Joan Tafalla
El zapatismo produjo cambios muy importantes en el clima intelectual de la época. Entre 1989 y 1 de enero 1994 había un erial, estábamos en la parte más dura del invierno, era la derrota total, absoluta, radical. El impuso revolucionario de octubre de 1917 absolutamente agotado.
Si el zapatismo está hoy menos de moda y sólo nos acordamos de él los días 1 de enero, ello no significa que no debamos muchas cosas a aquella primavera que empezó en pleno invierno. Muchas más cosas de las que a veces, con nuestra desmemoria ( los mayores) y con nuestro afán de inventar sopas de ajo ( los jóvenes) olvidamos. ¿Hubiera sido posible el 15 M sin el zapatismo?
Buscando en mis discos de archivo algún texto sobre zapatismo he encontrado éste que os adjunto, publicado en febrero de 2004 en la revista El Viejo Topo 8 nº 189-190).
Realitat publicó en 1997 un monográfico en el que tuve algo que ver pero como no es posible encontrarlo en la red ( desapareció del espacio virtual en uno de los virajes o encontronazos internos del PCC; es la viejo historia de la foto retocada tras la purga) tengo que esperar a encontrarlo en mi archivo en el Casal de 9 Barris.
Mi objetivo al buscar algún escrito mío sobre zapatismo era recisar qué pensaba al respecto y como me influyó la literatura zapatista. Me refiero no sólo a Marcos, si no a Ana Esther Ceceña, a los redactores de la revista «Chiapas», a Armando Bartra. Y hacer un poco de balance.
Leído el texto diez años más tarde descubro mucho entusiasmo ( no es malo) algunas ingenuidades ( eso sí es malo a los 50 años, que tenía cuando lo escribí) y algunos redactados que hoy, tras las experiencias de América Latina quizás veo de forma más matizada ( eso es natural, solo se sabe si es gato o gata cuando el animal ha pasado por delante nuestro y nos enseña el trasero).
Tras estos años, la relectura colectiva ( seminario de Espai Marx) e individual de Gramsci, me lleva a matizar algunas de las afirmaciones del artículo sobre todo en cuanto a la relación del poder con la democracia. La permanente lección de Joaquin al respecto, me ha hecho reflexionar mucho y no seguir por la senda de Holloway. Mi estudio ( durante siete años) sobre la revolución francesa también me han hecho volver a tesis más clásicas sobre la revolución, la democracia, los movimientos sociales, el poder, etc. Finalmente una mayor lectura de Castoriadis y de Foucault y, sobre todo, la paciente tarea de divulgación que hace entre nosotros Jordi Torrent me llevarían a matizar algunos extremos. Ahora, gracias a Jordi, sé algo elemental: que no se puede mezclar el agua con el aceite.
Si me ha parecido interesante socializar de nuevo el artículo es por que creo que el texto refleja en parte el clima, el aire intelectual y moral que se respiraba hace diez años. Bueno, que algunos respirábamos hace diez años.
Si no tenéis tiempo para estas cosas, priorizad vuestro propio programa de lectura.
Ganaréis tiempo, que es bien escaso.
Viaje al otro lado del espejooLa solidaridad de
los seres de corazón moreno con los rostros
pálidos[1]
por Joan Tafalla (*)0.- Noticias del otro lado del espejo.- [2]
“Lo
más curioso era que los árboles y las demás cosas que las rodeaban permanecían
totalmente inamovibles: por más que corrieran no conseguían adelantar nada. “¿
No será que todo se mueve con nosotras?”, se preguntó intrigada la pobre
Alicia. Y la reina pareció adivinar sus pensamientos, pues le gritó: ¡Más
deprisa! ¡ Y no trates de hablar!.
Cuando en 1871
Lewis Carroll publicó su segundo libro dedicado a Alice Liddell, “A través
del espejo”, no sospechaba que la
sugerente metáfora que encierra el libro atravesaría dos finales de siglo y
continuaría siendo significativa para gentes tan alejadas del mundo de la clase
media inglesa del último tercio del siglo XIX, cómo pueden ser el subcomandante
Marcos, los zapatistas o las gentes que hoy celebramos el décimo aniversario
del levantamiento zapatista.Tanto “Alicia en el país de las maravillas”
como “A través del espejo y lo que Alicia
encontró allí” son precedentes directos del surrealismo, están llenas de
seres irreales, de ironía, de sarcasmo, de problemas lógicos y juegos de
palabras que se disponen a lo largo del cuento para activar todos los recursos
de nuestra mente, más allá de lo racional, impulsando nuestro pensamiento,
haciéndolo más productivo, enriqueciéndolo y potenciándolo. Quizás no sea
necesario recordar que el surrealismo contribuyó bastante más que el “realismo
socialista” a armar mentes para subvertir el mundo de lo existente. André
Bretón, Frida Kalo o García Lorca, Rafael Alberti o Luis Buñuel son nombres que
quizás sirvan para justificar plenamente esta afirmación.Y es que no sólo
de razón vive el hombre, como empezaba a descubrir Sigmund Freud en otra ciudad
europea, Viena, en la misma época que Carroll escribía sus cuentos en Londres.
Digamos que después de Freud, como después de Marx, ya no es posible pensar
sobre los asuntos del hombre entendido sea como especie, sea como individuo,
bajo los efluvios narcotizantes de la ideología dominante. Tras Freud y
Marx, tenemos instrumentos para revelar
el fetichismo y la alienación.El sup Marcos ha
usado repetidamente la metáfora del espejo. En el discurso pronunciado en el
zócalo de México distrito federal tras la Marcha del Color de la Tierra, decía:
«Un espejo somos, aquí estamos para vernos y mostrarnos, para que tu nos
mires, para que tu te mires, para que el otro se mire en la mirada de nosotros.
Aquí estamos y un espejo somos. No la realidad, sino apenas su reflejo. No la
luz, sino apenas un destello. No el camino, sino apenas unos pasos. No la guía,
sino apenas uno de tantos rumbos, que a la mañana conducen…”[4]En el vibrante y
lúcido libro de Manolo Vázquez Montalbán, Marcos usa la metáfora del espejo en
formas diferentes. En primer lugar, como espejo trucado que hay que denunciar:
“Ahora nuestras razones han invadido la Tierra y en cada lugar se convierten en
la denuncia del espejo trucado del final feliz de la Historia, de la
globalización a la medida de los globalizadores. ¿Aquí estamos nosotros’ y ahí
se produce este efecto de prisma y de espejo múltiple en todos lados, que no
construimos nosotros. Que ya estaba ahí y no había sido advertido”[5]. En otro
lugar de le entrevista, el espejo trucado que hay que atravesar es la
refundación de la izquierda: “… la izquierda mundial está tratando de ajustar
cuentas con respecto del pasado, volver a ubicarse después que le vendieron una
derrota que no existe, una derrota del bloque soviético que no tiene por qué
afectar al conjunto y diversidad de la izquierda munidal, pero se la vendieron
y muchos la compraron… Para eso hay que atravesar el espejo, hacer una
propuesta, trascender la posición crítica o intercrítica como quieras llamarla
y plantear una alternativa. Eso sería ir más allá del espejo, romperlo y
convertir el espejo en un cristal que nos permita ver hacia delante”.[6]Otra de las
metáforas usadas por Marcos es la de Alicia caminado hacia atrás para alcanzar
a la Reina Roja. “Hemos de voltear el pasado para poder avanzar y ser
mejores”. Manolo VM le pregunta sobre el sentido de esa frase. “¿ La
recuperación del pasado, o el sentido leninista de dar un paso atrás para luego
dar dos pasos adelante?”. La respuesta de Marcos abre una de las vías por
donde podría pasar una refundación de la izquierda: “Nosotros no podemos
voltear hacia atrás la historia, ni con nostalgia, ni con arrepentimiento…
hay que volver atrás para retomar lo que fuimos, sin golpes de pecho, pero
tampoco sin entusiasmo. Ver realmente qué fuimos, y poder construir pues hacia
delante. O sea, sólo vamos a poder alcanzar el futuro que queramos, cualquiera
que sea la Reina Roja, si aprendemos a voltear para atrás, pero voltear para
ver el pasado como izquierda. Tenemos que hacer un ajuste de cuentas con el
pasado de la izquierda mundial y seguir adelante ”[7].En este material
uso la metáfora del espejo para
desarrollar un concepto que esbocé en 1997 en el artículo de presentación de un
número extraordinario de la revista Realitat dedicado al zapatismo.
Entonces denominé ese concepto, provisionalmente, como “solidaridad de ida y
vuelta”[8]. Hoy lo
llamo “La solidaridad de los seres de corazón moreno con los rostros pálidos”.1.- La solidaridad del otro lado del espejo.
“ … la
resistencia de las comunidades zapatistas no es para provocar lástima sino
respeto… la pobreza es un arma que ha sido elegida por nuestros pueblos para
dos cosas: para evidenciar que no es asistencialismo lo que buscamos, y para
demostrar, con el ejemplo propio, que es posible gobernar y gobernarse sin el
parásito que se dice gobernante….El apoyo que demandamos es
para la construcción de una pequeña parte de ese mundo donde quepan todos los mundos.
Es pues, un apoyo político, no una limosna”[9].Cuando el 1 de
enero de 1994 se levantaron las comunidades zapatistas la izquierda
euro-occidental aún se lamía las heridas de la caída del autodenominado
“socialismo real”. Unos se integraban dentro del sistema como una fuerza
política más, homologable dentro del arco parlamentario y dispuesta a gestionar
las compatibilidades del sistema capitalista en su fase actual ( y esperemos
que última): el neoliberalismo. Otros se dedicaban a cultivar las esencias
identitarias, denunciando desviaciones y traiciones, negándose a realizar un análisis de lo que había
sucedido en el siglo XX y de sus consecuencias para un proceso emancipador.
Otros, sin aceptar la derrota, nos sumíamos en la confusión, estudiando, analizando,
tanteando alternativas locales, sectoriales… Tentativas en espera de una
refundación del pensamiento emancipatorio que no sabíamos de donde podría
surgir.Como siempre,
un movimiento es mejor que mil programas. Los zapatistas nos mostraron muchas y
diversas cosas. La primera es que la rebelión era posible y producía frutos
concretos. Que la historia no había acabado, como anunciaba triunfante e
ingenuamente el escriba del Imperio Francis Fukuyama. El proyecto de Area de
Libre Comercio entre Mexico, USA y Canadá, que hubiera arrasado a las
comunidades indígenas mexicanas, entró en crisis en mismo día en que debía ser
proclamada. Las gentes de corazón moreno ( entre 10 y 15 millones de mexicanos)
se hicieron de pronto visibles y pasaron a protagonizar la vida política del
país tras 500 años de estar ocultos.Era una
verdadera lección de vida, era una apertura a la esperanza. Los que siempre nos
habíamos considerado superiores, la izquierda eurocéntrica que suministraba la
solidaridad a los pobrecitos indicietos, tan incapaces
ellos de emanciparse por sí mismos, los que dábamos nuestra solidaridad a los
pobres revolucionarios del atrasado tercer mundo recibíamos ese día no una
lección política, sino un tratado entero. Un tratado de política que está lejos,
por desgracia de haber sido asimilado.Aquellos que
desde el otro lado del espejo eran nuestros “partenaires”, nuestras
contrapartes, aquellos que pasivamente debían recibir nuestra solidaridad ( o
mejor dicho, nuestra caridad), nos decían: “levántense hermanos, no necesitamos
su caridad, ayúdennos haciendo como nosotros, rebelándose frente a su
situación, sean realmente solidarios cambiando la situación en sus países.
Nosotros estamos dispuestos a solidarizarnos con ustedes, pobrecitos derrotados
de la izquierda europea y a darles un empujoncito moral, una demostración
practica de cómo se hacen las cosas. No nos imiten como monos, no repitan
nuestras palabras como loros, no trasladen sus impotencias a una solidaridad
caritativa, tranquilizadora de conciencias, justificadora en última instancia
de la justeza de un sistema que debe ser superado”. Esa es la solidaridad del
otro lado del espejo.2.- El amor a la vida y la ironía como instrumentos de lucha
y de conocimiento.“Acatad los desórdenes. Vivid la crisis de los
círculos cerrados. La rebelión contra la evidencia. Y no olvidéis que Dios no
cumple con los mandamientos de la ley de Dios”.Roque Dalton[10]
Otro
de los valores seductores, innovadores, de la propuesta zapatista ha sido la
renuncia a la lucha por la lucha, a la acción decretada por una vanguardia y
que crea una reacción represiva cuyo fin es ampliar el conflicto como táctica
para implicar a los que no se quieran implicar. Si los zapatistas declararon la
guerra al mal gobierno en 1994 no fue para sacrificarse de forma suicida o para
cometer atentados sangrientos. No fue para entrar en México distrito federal a
tomar el poder tras una sangrienta guerra civil. Fue por que estaban hartos de
morir en silencio en una champa perdida en la selva por causa de enfermedades
curables. Porque estaban hartos de pisar una tierra cuyo subsuelo esconde las
mayores riquezas imaginables mientras en la superfície ellos morían o malvivían
en la miseria absoluta y total. Por que tanto daba morir de hambre o enfermedad
curable que de un balazo del ejército federal. Y se levantaron y declararon la
guerra empuñando en muchos casos simples fusiles de palo, sabiendo que su gesto
desesperado pondría el problema indígena en la agenda política de México.
Cuando se cumplen diez años del levantamiento zapatista podemos decir que no
solo pusieron el tema indígena en la agenda mexicana, sino que lo han puesto en
la agenda del conjunto de América Latina.Aquellos
que, desde otras experiencias guerrilleras, o desde cualquier laboratorio de
retaguardia critican esta actitud llamándola ineficaz o suicida, o intentan
calumniarla llamándola reformista deberían tener en cuenta que el conflicto de
Chiapas ha mostrado un grado elevadísimo de eficacia: el número de muertos,
víctimas de la guerra civil es muy bajo, infinitamente más bajo que el de los
casos del genocidio de los pueblos mayas en Guatemala, la guerra civil en El
Salvador o de Nicaragua, mientras que los resultados políticos son mucho más
estimulantes y reales que en dichos países. No es el momento de analizar aquí
este aspecto pero digamos que la eficacia política de la estrategia zapatista
parece como superior[11].Los
zapatistas no quieren ser mártires, ni quieren producir mártires, no quieren
morir ni matar, quieren simplemente vivir. Pero para vivir deben hacer aquello
que hacen: levantarse, hacerse visibles, hablar al conjunto de la nación y al
mundo. Así lo expresa el Sup Marcos en julio de 2003 cuando dice: “En
lugar de tejer su historia con ejecuciones, muerte y destrucción, se empeñan en
vivir. Y las vanguardias del mundo se mesan los cabellos, porque en el “vencer o morir” estos zapatistas ni vencen
ni se mueren, pero tampoco se rinden y aborrecen el martirio tanto como la claudicación”[12] Tal parece que siguieran el consejo de Georges Brassens:
“Muramos por ideas, de acuerdo, pero de muerte lenta…”[13].En
el párrafo de Marcos mencionado más arriba encontramos otra de las
características del discurso político zapatista: el humor, el buen humor, la
inteligente ironía que se pone al servicio de la lucha y del conocimiento.
Porque el conocimiento no es algo que se desprenda de la lectura de sesudos y
aburridos ensayos “científicos”, que pretenden buscar ese estatuto científico
(en ausencia de otros méritos) en al aridez de su lenguaje de madera, en el
engolamiento de sus expresiones, en el aburrimiento de páginas y páginas
ilegibles, abstrusas y repetitivas. Tratados en los que la cantidad ( de
páginas) vence por goleada a la calidad.Desde 1994, me encontré
con una lectura política interesante sugerente, nada dogmática y, sin embargo,
lejana de la claudicación y de la hipocresía, tras más de dos décadas de
lecturas de informes políticos cuya única virtud era ir marcando los hitos del
camino de la derrota. Una literatura política bien escrita, llena de metáforas,
de imágenes poéticas, de sarcasmo y de ironía que se dirigía a mi inteligencia
racional y trataba también de despertar mi inteligencia emocional. Por mi
parte, volví a disfrutar leyendo textos políticos. Os invito a quienes no lo
hayáis hecho a intentar esta experiencia.Por ejemplo, los diálogos
entre el viejo Antonio y Marcos son instrumento de conocimiento como lo eran
los diálogos socráticos, que no aspiraban a la divulgación de una ciencia pura,
si no a que cada uno extraiga de sus propias experiencias y de los
razonamientos del otro un mayor y mejor conocimiento de la realidad.Y junto a todo esto, la
capacidad de reírse de uno mismo. La capacidad de conocer las propias
limitaciones, los propios defectos, para no construir la imagen ingenua y
decimonónica de los padrecitos de los pueblos, de los presidentes
omnisapientes, omnipotentes y omnipresentes que velan por nosotros y pueden y
deben decirnos en cada momento que debemos hacer: “Y luego ése que se
dice que es su lider, el tal Sup Marcos, cuya imagen pública se acerca más a la
de Cantinflas y Pedro Infante, que a la de Emiliano Zapata y el Ché Guevara. Y
es inútil decir que así nadie los toma en serio, porque los primeros en
burlarse de ser muy otros son ellos mismos”.
¡Qué
contraste con el pensamiento marxista-leninista-maoísta, línea del presidente
Gonzalo![14]Como consecuencia de esa pedagogía
dialógica elevada al rango simultáneo de camino y de objetivo, tenemos otro
tema no menos trascendente y relacionado estrechamente con él: la superación
del concepto de vanguardia, la superación de la separación entre el núcleo
pensante e impulsor y la masa amorfa y pasiva. Una masa a la que éste núcleo
impulsor debería proporcionar las verdaderas ciencia y conciencia. Lejos de
éste engendro positivista originado en el pensamiento de la segunda
Internacional ( Kautski) y heredado íntegramente por la Tercera ( y espero que
nadie se ofenda si digo también que por la cuarta), y que ha producido tantos
efectos colaterales negativos, los zapatistas son contundentes: la emancipación
de cada uno y de todos es cuestión de cada uno y de todos. Y los dicen con toda
contundencia posible: “Me cago en todas las vanguardias del mundo”[15]. También
lo dicen de forma más sugerente y positiva. Con motivo de la Marcha del color
de la tierra, Marcos dijo en el discurso pronunciado ante la multitud
congregada en la plaza del Zócalo de México Distrito Federal: “Somos y seremos uno más en la marcha de la
dignidad indígena. La del color de la tierra. La que develó y desveló los
muchos Méxicos que bajo México se esconden y duelen. No somos su portavoz.
Somos una voz entre todas las voces. Un eco que dignidad repite entre las voces
todas. A ellas nos sumamos, nos multiplicamos con ellas. Seguiremos siendo eco,
voz todos somos y seremos”[16].
Naturalmente este es un tema que requiere un debate importante que ahora no voy
a desarrollar.3.- La autonomía como
camino y como objetivo. Devolver la
soberanía a los ciudadanos.
«- Cuando yo empleo una palabra-dijo Humpty Dumpty con
el mismo tono despectivo-, esa palabra significa exactamente lo que yo quiero
que signifique, ni más ni menos.
– La cuestión es saber – dijo Alicia- si se puede hacer que
las palabras signifiquen cosas diferentes
– La cuestión es saber- dijo Humpty Dumpty – quién dará la
norma… y punto»
Como se sabe, una de las reivindicaciones
básicas de los zapatistas es, al lado de la Libertad y de la Justicia, la
democracia. Con ese simple reclamo ya se denuncia que el estado mexicano, por
sus métodos de gestión, por su forma política y por sus contenidos de clase no
es un estado democrático. Como la mayoría de los autodenominados estados
democráticos.Naturalmente que
tras la apropiación indebida del concepto democracia
por parte de los liberal-capitalistas, va a ser difícil volver a dotar de
contenido a la democracia. Estamos hartos de oir como los defensores del capitalismo
se autodenominan “demócratas”. Aquellos que usan el término democracia de acuerdo
con la norma que fija el poder, es decir de acuerdo con la idea que la
democracia es un sistema de partidos, con elecciones periódicas y con división
tripartita del poder (ejecutivo, legislativo y judicial) han aceptado ya las
consecuencias de esa apropiación indebida, ya usan en concepto democracia de
acuerdo con el caoncepto que imponen los que manda.Pero la
democracia de los padres fundadores no era una democracia representativa. Era
una democracia directa. Según Castoriadis: «La oposición entre la
democracia directa de los Antiguos y la democracia representativa de los
Modernos resulta evidente… en la Grecia antigua, el derecho público al menos,
desconoce la idea de representación, mientras que en los Modernos dicha idea
está en la base de los sistemas políticos, excepto en los momentos de ruptura (
por ejemplo, los Consejos obreros o Soviets en su forma inicial), cuando se
rechaza la enajenación del poder de los representados en favor de los
representantes, y cuando los delegados indispensables de la colectividad no
sólo son elegidos, sino que pueden ser destituidos en cualquier momento«[18].De ahí surgen dos
concepciones muy diferentes de la política. La concepción dominante hoy
significa que los representantes electos son los depositarios de la soberanía y
que pueden ejercerla a su antojo. De nuevo Castoriadis ha mostrado en una
imagen eficaz el aspecto opresivo de este sistema: «¿Qué misterio teológico, qué operación alquímica hace que, un
domingo cada siete o cinco años, vuestra soberanía se convierta en una fuerza
que recorre todo el país, atraviesa las urnas y sale de ellas entrada la noche
para manifestarse en las pantallas de televisión con el rostro de los
«representantes del pueblo» o del Representante del pueblo, el
monarca elegido «presidente»?» [19].
El sistema representativo no es democrático en tanto que secuestra la
soberanía popular y se la entrega a la denominada clase política, a una
aristocracia de funcionarios supuestamente conocedores mejor que el propio
pueblo, que gestionan en su nombre y muchas veces en su contra sus intereses.
Que esa aristocracia es una fiel guardiana de los intereses de las minorías
oligárquicas es un secreto a voces. Que incluso la izquierda del sistema no
puede, cuando llega al gobierno, ser otra cosa que una «leal gestora del
sistema capitalista», como dijera el socialista francés León Blum en 1936,
tampoco es ningún secreto. Que la corrupción generalizada es la forma de pago
del sistema a estos leales gestores tampoco es secreto. Los acontecimientos
recientes en la asamblea de Madrid, han venido a recordárnoslo.Marcos
definió en 1997, la crisis de esta forma de la político de la forma siguiente: “El
agotamiento del sistema de partidos no parece ser percibido pro las direcciones
políticas. Unos y otros apuestan a que su producto tendrá aceptación en el
reducido mercado electoral. Los ciudadanos no son vistos como personas
políticas sino como clientes potenciales o seguros…. El voto, individual o
corporativo, es la moneda que se pelean los mercaderes partidarios. Pero el
tianguis dura solo un día. previo a ese día, las campañas publicitarias,
grandes medianas y chicas, se despliegan para obtener ese voto, para hacerlo
número y capital en la bolsa de los partidos políticos»[20]. Aunque
estas palabras fueron escritas pensando en México, podemos preguntarnos, ¿estamos tan lejos de México?Frente a esa idea
de democracia representativa ¿qué nos proponen los zapatistas? Nos proponen un
uso de la palabra democracia ajustado a su contenido. La democracia para ellos
no sería pues una serie de procedimientos, sino una forma concreta de
dominación: el dominio del pueblo, de los de abajo sobre el conjunto social. Se
trata, como ha dicho el sup de devolverle la soberanía al pueblo. El
instrumento que devolverá esa soberanía al pueblo es la autonomía. Y como pasa
siempre en el pensamiento zapatista, el instrumento es también objetivo. La autonomía se construye
ejerciendo la autonomía. El camino se hace andándolo y el socialismo del mañana
solo puede conocerse y construirse a través de las luchas de hoy.Debido al uso
impropio y restrictivo de la palabra autonomía en la llamada España de las
autonomías, el concepto ha sido degradado por el poder y ha tendido a perder
significado. Pero debemos luchar por recuperarlo, por no entregarles nuestras
palabras y nuestros conceptos a los Humpty Dumpty del poder. Nomos en
griego significa ley, norma. Sería autónomo aquel que se dota a sí mismo de las
normas y de las leyes con las que se rige y que además puede cambiarlas cuando
lo considera oportuno. Esta consideración valdría tanto para el individuo como
para la sociedad.En julio de 2003,
los zapatistas han dado una paso adelante
en la configuración de poderes autónomos. Desde siempre los municipios
zapatistas han sido autónomos, es decir se han autoorganizado y han
establecido, su propias normas, sus propias leyes. Ahora, con el paso de los
Aguascalientes a los Caracoles tratan de dar un nuevo paso adelante, mejorar la
organización, evitar desequlibrios territoriales, coordinar mejor los
esfuerzos. En la segunda parte de La
treceava estela, Marcos lo ha definido de este modo: «Pero la
autonomía indígena (… ) es la capacidad de autogobernarse, es decir, de
conducir el desarrollo armónico de un grupo social…las comunidades zapatistas
son responsables en los proyectos ( no son pocas las ONG’s que pueden
atestiguarlo), los echan a andar, los hacen producir y mejoran así los
colectivos, no los individuos…” [21] .Los objetivos
políticos clásicos del zapatismo: el mandar obedeciendo, el servir y no
servirse, el bajar y no subir, el construir y no destruir, el proponer y no
imponer, el representar y no suplantar y el convencer y no vencer, van a dar,
tras la constitución de Los Caracoles, un paso adelante. Estudiarlo, reseguirlo
y aprender de ello va a ser tarea apasionante.4.- Cambiar la sociedad sin tomar el poder.
“No somos quienes aspiran a hacerse del poder y, desde él imponer el paso
y la palabra. No seremos. No somos quienes ponen precio a la dignidad propia o
a la ajena, y convierten la lucha en mercado donde la política es quehacer de
marchantes que disputan no proyectos sino clientes. No seremos. No somos
quienes esperan el perdón y la limosna de quien simula ayuda cuando en realidad
compra y no perdona sino humilla a quien, siendo, es un desafío y reclamo y
demanda y exigencia. No seremos. No somos quienes, ingenuos, esperamos que de
arriba venga la justicia que sólo desde abajo se crece, la libertad que sólo
con los todos se logra, la democracia que es todos los pisos y todo el tiempo
luchada”Sup Marcos, Discurso en El Zócalo, 11 de marzo 2001[22]
Y nuestro viaje al otro lado del
espejo nos proprociona el don más preciado de la solidaridad de los seres de
color tierra con nosotros, los rostros pálidos. La concepción otra, muy otra de
la política y por ende, la diferente forma de entender el poder. Ya vimos que los zapatistas pretenden
refundar la política y la democracia. No sé decir si sobre bases nuevas o bien
si es más acertado decir sobre las viejas bases de la democracia de los
antiguos. Lo cierto es que quieren crear una fuerza política que haga política
en la sociedad civil, una fuerza política que no se presente a las
elecciones y que no se propone, como
alternativa, la toma violenta del poder. Lo cierto es que pretenden cambiar las
cosas, cambiar la vida sin tomar el poder[23].La crítica del estatismo, la crítica
de la vanguardia, la reivindicación de la sociedad civil como el lugar
privilegiado de la política, comporta un enriquecimiento de la teoría del poder
que históricamente ha sustentado la izquierda. Si los regímenes dictatoriales
duran, si la opresión persiste, si en los países con regímenes representativos
la gente vota por opciones que claramente están en contra de sus intereses,
ello no puede ser reducido al papel represivo y de control del estado y a la
manipulación ideológica de los medios de comunicación. Sería estúpido negar el
papel de ambas cosas, pero el poder no se reduce a ellos.Fue Michel
Foucault quién entre durante la segunda mitad del siglo pasado inició una
indagación sobre los micro fundamentos del poder, sobre su carácter difuso,
capilar: “El poder no opera en un solo lugar, sino en lugares múltiples: la
familia, la vida sexual, la forma en que se trata a los locos, la exclusión de
los homosexuales, las relaciones entre hombres y mujeres…relaciones todas
ellas políticas”[24]. O
bien: “Una sociedad no es un cuerpo unitario en el que se ejerza un poder y
solamente uno, sino que en realidad es una yuxtaposición, un enlace, una
coordinación y también una jerarquía de diferentes poderes, que, sin embargo
persisten en su especificidad… La
sociedad es un archipiélago de poderes diferentes”[25].Para
Foucault, el capitalismo habría alcanzado un modelo de sociedad disciplinario y
de control que logra que las personas, o sea los átomos que forman la sociedad,
interioricen en sus mentes y en sus cuerpos la disciplina que el sistema lleva
imponiendo desde hace al menos doscientos años: “La disciplina es, en el
fondo, el mecanismo de poder por el cual llegamos a controlar el cuerpo social
hasta los elementos más tenues, y por éstos alcanzamos los átomos sociales
sociales mismos, es decir los individuos. Técnicas de individualización del
poder. Cómo vigilar a alguien, cómo controlar su conducta, su comportamiento, sus
aptitudes, cómo intensificar su rendimiento, cómo multiplicar sus capacidades,
cómo situarlo en el lugar que sea más útil: esto es, desde mi punto de vista,
la disciplina” [26]( Ibíd.
).Esta
reflexión más profunda sobre el poder que no es el Poder sino un
archipiélago de poderes , es lo que me parece esencial del mensaje que nos
mandan los zapatistas. No se puede tomar el poder porque el poder no es un
sitio: una Bastilla o un Palacio de Invierno. El poder está difuso en la
sociedad, el poder es una multiplicidad de relaciones sociales a las que hay
que dar alternativa una a una y en la globalidad.La alternativa en
todas partes es la democracia irrestricta, la construcción de la autonomía a
todos y cada uno de los niveles. De ahí que la idea de red no es sólo una idea
simpática, más menos libertaria o ingenua. Por el contrario solo construyendo
redes, contrapoderes reales, solo creando lentamente espacios de rebeldía se
puede pensar algún día en cambiar las cosas y en cambiar la sociedad.Esta es a mi modo
de ver, el principal regalo que la solidaridad que viene desde el otro lado del
espejo, que la solidaridad de los seres de corazón moreno y del color de la
tierra nos han hecho en estos últimos diez años de lucha a los rostros pálidos.
Otra concepción de la política, otra concepción de la demcoracia, otra
concpeción del poder.Sin duda, para
los rostros pálidos de la izquierda europea, usar estos conceptos no sólo
resulta novedoso si no también muy doloroso. Significa un viaje de vuelta hacia
nuestros orígenes, un viaje a lo que fuimos cuando éramos jóvenes, antes de que
las enfermedades seniles del estatismo y del burocratismo nos deformaran hasta
hacernos irreconocibles. Es tan doloroso que muchos se aferran como clavo
ardiente a la idea del estado nacional y a la de la conquista del poder en ese
marco territorial.Ese temeroso
rechazo europeo a recibir la solidaridad de los hombres de corazón moreno, no
deja de ser paradógico porque muchos de los pensadores que han antecedido a los
zapatistas y a Marcos en la formulación de los conceptos básicos de esa forma
de pensar son europeos: Marx, Gramsci, Luckács, Lefebvre, Castoriadis,
Foucault…Hace diez años,
los primeros en poner estos conceptos en el laboratorio de la realidad, los
primeros en someterlos a la crítica de las armas, en la actual fase del
capitalismo han sido los zapatistas. A ellos les debemos la recuperación del
atrevimiento y de la imagianción. A ellos les debemos el incio de un nuevo
ciclo de luchas que esta lejos de heber concluido su recorrido.Badia-Sabadell, entre
noviembre de 2003 y 1 de enero de 2004(*) Joan Tafalla
es maestro de enseñanza primaria, militante comunista desde 1971 y miembro de
la asociación Espai Marx. ( www.espaimar.org
). Como Edith Piaff “ne regrette pas
rien”.
[2] Vocabulario básico previo.- En este texto entenderemos por seres de corazón moreno o también
del color de la tierra los habitantes de aquel rincón de la tierra que el 1
de enero de 1994 mostraren al mundo que tienen como alimento la dignidad, como
bandera la rebeldía y como mañana un
mundo en que quepan muchos mundos( Marcos, julio 2003. Entenderemos por rostros pálidos los habitantes de la
parte Norte del Planeta, que después de demasiadas derrotas sucesivas habíamos aprendido a querer a
las cadenas que nos atan…[3] Alicia a través del espejo, in Lewis
Carroll Alicia en el país de las maravillas. Editorial Optima, Barcelona
2000.[4] Subcomandante
Marcos. Discurso en El Zócalo, 11 de
marzo 2001. http://www.ezln.org/marcha/index.html[5] Manuel Vázquez
Montalbán. Marcos: el señor de los espejos, Aguilar, Madrid, 1999, pág. 109[6] Libro citado,
págs. 137, 138.[7] Libro citado, pág.
160.[8] Véase. Joan
Tafalla “Presentación” del Número
Espacial: Zapatismo. Realitat nº 52, Barcelona 1997. Este número especial de la
revista teórica del PCC recogía diversos articulos procedentes de los cuatro
primeros números de la revista Chiapas, que Ana Esther Zezeña me proporcionó en
una escuela de Terrassa durante el Segundo Encuentro Intercontinental de los
Pueblos que se celebró en diversas localidades de España y que culminó en el
latifundio ocupada por los jornaleros del SOC “El Indiano” en Puerto Serrano.
El propio número de la revista y un pequeño dossier que publiqué en Avant (
órgano central del PCC) fueron semillas sembradas en terreno baldío. La derrota
del “socialismo real” no hubiera debido ser la de los comunistas catalanes.
Pero esa derrota instaló al PCC en la aceptación resignada de lo existente.[9] La treceava estela, ibid.[10] Roque Dalton, “Los ocho mandamientos de la ley de…”,
en Roque Dalton, Antología, Selección y prólogo de Mario Benedetti, Colección
Visor de Poesía, Madrid 2000.[11] Véase Sergio
Rodríguez Lazcano “El zapatismo, un puente a la esperanza”. Revista Rebeldía
nº 1, México, Noviembre 2002. www.rebeldia.org
.[12] Sup. La treceava
estela. Segunda parte. Ïbid.[13] Georges Brassens. “Poèmes et chansons” Editions du
Seuil, Paris septembre 1993, Págs. 242-244. Véase anexo.[14] Esa es la
formulación aproximada de la ideología de Sendero Luminoso hecha por el propio
Abimael Guzmán.[15] Subcomandante
Marcos.[16] Subcomandante
Marcos. Discurso en El Zócalo, 11 de
marzo 2001. http://www.ezln.org/marcha/index.html[17] Lewis Carroll, ibid., pàgs 185-186.[18] Cornelius
Castoriadis «Imaginario político
griego y moderno» in «El ascenso de la insignificancia»,
Frónesis, Cátedra Universidad de València, Madrid 1998., pag. 162.[19] Castoriadis,
Ibíd. , Pag. 163.[20] Sup Marcos «7 preguntas a quién corresponda”,
in Realitat nº 52, Número especial: Zapatismo.[21] Ibíd. . Segunda
parte, 12.[22] Sup. Marcos, Discurso en El Zócalo, 11 de marzo
2001, Ibíd.[23] John Holloway, “Cambiar
el mundo sin tomar el poder” El Viejo Topo, Barcelona 2002.[24] Michel Foucault,
“Diálogo sobre el poder”, mayo de
1975, in Michel Foucault Estética, ética y hermenéutica; Paidós Básica,
Barcelona 1999.[25] Michel Foucault, “Las
mallas del poder”, 1976, In .
“Estética, ética…” Ibíd.[26] Ibíd.

